Las aventuras de Timian
- Molde Vacío

- 13 nov 2019
- 1 Min. de lectura
Timian se balanceaba entre piedras a la orilla del mar, mientras su amor se enredaba entre las olas. Ella, andaba feliz en su morada, recitando la propia verdad y otredad de su amor. Repentinamente apareció una bruja, que invadida por su ebrio conocimiento, dividió el amor de Timian en dos: El conocimiento de sí misma, y el conocimiento del exterior. Sus amores asustadas salieron corriendo en direcciones diferentes, tan rápido que no podría alcanzar a las dos por lo lejos que llegarían. Su conciencia misma no podría encontrarlo de regreso pues no sabía interactuar con el exterior, y su conciencia exterior no podría explicar quien es y por tanto no sabría explicar qué quiere. Timian persiguió su conocimiento exterior, porque el amor vale para ser entendido más no para explicarlo. La bruja se quedó con su conciencia misma, porque lo más importante para el ebrio conocimiento es saber que siente, para saber que existe.



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