Eigengrau
- Molde Vacío

- 16 abr 2020
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Dentro de la propia habitación una larga lluvia se extendió por la banalidad de su sentido, un sentimiento cómodo y austero rebanaba en partes iguales un tono oscuro, diciéndome que no exige más de mi de lo que yo le puedo dar. De repente alguna clase de mitología ajena desprendió la luz de mis sentidos, un gris pretencioso entraba en mis ojos como invadiendo los colores que aún me quedaban en los párpados.
No grité, no avisé, me daba pereza ser tan escandaloso, así que, solo me acostumbré a mi relación con los sentidos. Empezó siendo terrorífica, pues no encontraba el rumbo de mis manos ni la seguridad de mis pies, mis movimientos torpes trataban de encontrar su sentido y alguna certeza de su calidad empírica. Luego de un tiempo empezó a ser interesante, porque no era más consciente de mi cuerpo de lo que mi mismo cuerpo se creía consciente. Mi propio peso moldeaba el recipiente que lo contenía. Fue un entendimiento sensorial de lo falso que soy.



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