Divino
- Ela

- 19 may 2020
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Detrás de cada incongruencia que encontramos en la forma que toma el clavel, en la comunicación no verbal del mirlo, las amenazas naturales a los abejorros y la pesadez de un río que solo es hogar para las piedras, aparece la palabra. Tal vez necesaria, inevitable o magnífica, pero como un sentir que representa todo un conjunto de esencia viva.
No me comprendes, pero quererte no me impide verte como causa natural de mis sentidos y su expresión. No por tratar a tus comisuras de fractales, o a tus manos de abanicos que despiertan mis ojos y son conscientes de ti. Es más que describir un color o sabor sin apelar a referencias, es un orden que estableces en un reino que diriges, sin saberlo, eres el crimen y la justicia. Y mi cariño no es más que una relación diplomática para el comercio entre dos reinos, quiero decir, el rostro que asocias con este cariño no tiene rasgos diferentes a las letras en economía.
No te pido que me observes, ni que me lleves a entender cómo se puede ser la vida misma. Solo pido conocerte y que el cariño deje de limitarse a desconocimiento; que pueda amarte porque tengo bases suficientes de mi creador.



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