Bajo una luna hostil
- Ela

- 17 feb 2021
- 6 Min. de lectura
Wikipedia considera que se debe fusionar el artículo Signo y Símbolo con el artículo de Símbolo, esto debido a que se tiene en cuenta como un detalle para el uso de la palabra solamente. Sin embargo, hay todo un contexto en esa importante diferenciación de términos; es necesario mantenerlos por separado. Y para este argumento se puede tomar un fragmento del mismo artículo: ''los signos pueden ser comprendidos por seres humanos y, algunos, por los animales; los símbolos no''. Esto demuestra que un símbolo carga con mucho más contexto en la representación que busca, pero sin dejar a los signos en una posición de irrelevantes. Se necesita mantener ese artículo para comprender por qué necesitamos de ambos, no de una sola definición que los contenga como similares.
Es importante definir qué es un signo y qué es un símbolo. Los signos son "aquello que da indicios o señales de una determinada cosa", es decir, una señal lo suficientemente evidente como para concluir algo. En el caso de los símbolos, se encuentra una definición algo más extensa: "el símbolo sirve para representar, de alguna manera, una idea que puede percibirse a partir de los sentidos y que presenta rasgos vinculados a una convención aceptada a nivel social. El símbolo no posee semejanzas ni un vínculo de contigüidad con su significado, sino que solo entabla una relación convencional", entonces, es un vínculo creado para la representación de alguna idea. Podría decirse que los signos son los encargados de conducir en la ruta de un mensaje, mientras que los símbolos lo representan como tal.
El problema de fusionar el artículo está en ignorar que sin signos no hay símbolos. Si bien la importancia de representar una idea al final está en su relación con los símbolos, estos no pueden alejarse de los signos, porque para comunicar un mensaje es necesario acudir a una simpleza en ocasiones, de un concepto lo suficientemente popularizado como para poder crear una cercanía y, por lo tanto, una visión diferente por medio de esta. Es decir, es necesario permitirse una base para fortalecer el resto de representaciones de un mensaje. Esto no condena a los signos de ser simples en comparación con los símbolos, tampoco son una muestra de mediocridad, incluso si se les acusa de poco innovadores. Deben ser simples, ser algo mayormente común para que logren marcar esa ruta al símbolo definitivo.
Ahora, si aceptamos el camino que se debe tomar, ¿por qué es necesario comunicar una idea de esa forma?
Bueno, resulta ser la mejor ruta que hemos creado hasta ahora y la literatura sabe cómo demostrarlo. Para este ejemplo quisiera tomar tres importantes referencias:
En primer lugar, "1984" de George Orwell. Esta es una novela futurista que habla de una sociedad distópica, fue escrita en 1949. Surge en un contexto social fuertemente marcado por regímenes totalitarios, lo que inspiró a Orwell a desarrollar la novela en Londres, buscando compartir que un régimen puede surgir en cualquier parte y que no solamente Alemania resultaba sometida a una dictadura. Comparte alusiones a lo que puede ser un gobierno y la transformación que sufrirían las personas a causa de ese clima político, lo cual puede resultar bastante cercano a nuestro contexto actual. Eso justamente por los signos que utiliza en la obra, porque hace referencias a, por ejemplo, propaganda política, control de los medios, idealización del gobernante y el infundir terror. Son críticas constantes y sentimientos comunes, tanto en 1949 como ahora. Esas son las referencias que utiliza Orwell para que consiga establecer un camino hacia el mensaje que quiere compartir desde una perspectiva específica, referencias que cumplen la función de un signo: familiarizarse con el contexto social. Pero él no se mantiene en esta posición, estaba comprometido con la democracia y criticaba la indiferencia de una sociedad con respecto al estalinismo, por esto quería ir más allá de una identificación con su obra, que la sociedad consiguiera realmente ver que esa es una de las muchas posibilidades para el futuro. Y surgen sus símbolos, como El Gran Hermano, Ingsoc y cada referencia al régimen que crea para 1984. Esta es su visión personal, la idea del mensaje y los nombres propios que solo podemos definir cuando hemos leído la novela. Como público entendemos el camino que crea para su obra y también los símbolos de los cuales se apropia.
En segundo lugar, se encuentra Víctor Turner y su libro "La Selva de los Símbolos". Una recopilación de tradiciones de la tribu Ndembu, en Zambia. Allí Turner plantea que los símbolos son mucho más que un objeto o la imagen de una idea, va más allá en el campo de identificación, dice que son esa herramienta para suscitar relaciones, reacciones; cualquier cercanía con algo, que puede ser tanto positiva como negativa. Pero ese no es el punto, porque se trata del símbolo, de que relaciona. Uno de los ejemplos que plantea Turner es el ritual de iniciación de las jóvenes de la tribu, llamado Nkang'a. Esta es una ceremonia que se realiza cuando ellas comienzan la pubertad: consiste en cubrir a cada joven con una manta, junto a un árbol llamado Mudyi, con el objetivo de prepararlas para el matrimonio. Este árbol es el símbolo del ritual porque, cuando se araña su corteza, se produce un sangrado de látex blanco y esto le da el nombre de "árbol de la leche". La representación que tiene es la de la leche de los pechos de las mujeres, así como la cercanía entre madre e hijo, sus principios y valores, la unidad de los Ndembu o, citando a Turner, "el árbol de la leche representa los aspectos armoniosos, benevolentes de la vida doméstica y tribal". En este ejemplo, el signo directo y popular de "blanco = leche" planea una ruta, para llegar al símbolo final de "leche = armonía". Este segundo ejemplo se diferencia del primero en que no muestra lo que podemos ser basándose en lo que somos, sino que evidencia cómo entendemos lo que somos por medio de los símbolos.
En tercer lugar, está el ajedrez. Específicamente en los poemas (o los que hacen un símil con el ajedrez y el ¿amor?), como los hermosos escritos de Borges, Cervantes, Lorca, Ramón López o Rosario Castellanos con este signo. Este es un ejemplo de Rosario Castellanos nombrado directamente "Ajedrez".
Porque éramos amigos y a ratos, nos
amábamos;
quizá para añadir otro interés
a los muchos que ya nos obligaban
decidimos jugar juegos de inteligencia.
Pusimos un tablero enfrente
equitativo en piezas, en valores,
en posibilidad de movimientos.
Aprendimos las reglas, les juramos respeto
y empezó la partida.
Henos aquí hace un siglo, sentados,
meditando encarnizadamente
cómo dar el zarpazo último que aniquile
de modo inapelable y, para siempre, al otro.
El signo es el ajedrez, ya popularizado, pero el hecho de usarlo como metáfora en más de una obra no le resta ningún valor al mensaje de los escritores, esto por la importancia del símbolo. Cada escritor toma el ajedrez y le otorga valor al poema a través del símbolo que elija, basta con saber que el signo popular es la promesa del destino, el cual es el valor dado por el escritor o, en palabras de Borges acerca de la originalidad en la obra, "[...] el hecho es que cada escritor crea sus precursores. Su labor modifica nuestra concepción del pasado, como ha de modificar el futuro". Entonces, se deben compartir los signos para permitirse una nueva visión a través de un símbolo, allí es donde se puede innovar sin negar la historia. Esto no es justificar la mediocridad al recurrir a antiguas referencias, el objetivo es valorar al símbolo casi indescifrable como la vida del mensaje, pero sabiendo que para comunicar es necesario hacerse entender con gestos universales. Unos signos que sean los gestos de ese nuevo idioma oculto en el símbolo.
Encontramos tres perspectivas que nos brindan los signos y los símbolos: lo que podemos ser, cómo entender lo que somos y lo que nos diferencia. Esto nos dice que en nuestra historia hay rituales, tradiciones y palabras que nos permiten conservar lo que hemos sido todo este tiempo para poder contarlo en el futuro, luego cada uno de nosotros busca brindar algo nuevo a ese panorama. Por eso es que cada historia contada debe ser una combinación de todo, junto a unos límites establecidos entre "ellos y yo".
Límites, para Wikipedia también.



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