Aliento
- Molde Vacío

- 19 nov 2019
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Y es que cada silencio tuyo es un renacimiento. Porque en la más amarga melodía que entona tu aliento, es mi padecer no servir de mensajero, por desentendido de las lenguas poéticas. Porque apenas conozco por ti, de esos largos versos que usas para explicar el amor, o para enseñarmelo.
Y yo te pido que lo hagas.
Es cuando, de debajo de tu sombra, empieza a brotar agua dulce que usas para humedecer tus labios. De los nudos de tu vestido el viento se desarma. De tus ojos el cristal se rompe. Y de la profundidad de mis ojos, tu silueta se desvía hacia adelante. Porque nuestros aromas se empiezan a conocer. El marco que te tiene por paisaje, pisa ciego, y en tus ojos me encuentro discutiendo con la luz, sobre el destello que me habla de ti. Pero yo no comprendo la poesía de tu relieve, y para estudiarlo, el amor nos empuja.
El rastreo de distancias empieza a tener sentido cuando veo tus ojos más cerca que los míos. Y cada respiro tuyo llega a donde guardo tu aliento. Ese sabor de aire que estará en mi alma hasta el que color no tenga heridas. Tus labios tan de cerca se tornan dalias, y el grana de sus grietas queda impreso en las grietas de los míos. La poesía del amor que tratas de explicarme, termina siendo lenguas que debaten a murmullos la finalidad de este encuentro.



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