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Biopsia otema

  • Foto del escritor: Molde Vacío
    Molde Vacío
  • 8 nov 2019
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 5 mar 2021

Mezcla extraña de descripciones redundantes, son las palabras que leerás a continuación, con sincero afecto espero hostigarte:


He llenado mis días con palabras huecas, los mismos huecos que me han hecho caer cada vez que paso por el mismo lugar. Pronuncio mi nombre sin importancia en el silencio más organizado. Miro mis manos que desgarrando sus propias uñas, me dicen que no han hecho mientras hacen algo que odio por gustarme. El frasco de motivación está roto y sus días para repararlo no están contados. Pues los planos de mi diseño están revueltos en metáforas y alegorías, en sabia burocracia que alguien ha dejado para que yo organice, pero no sé donde va cada cosa. No quiero ayuda, o no la recibo, porque del rellano no pasa nadie, a menos que demuestre que es un arquitecto socavado, o al menos un maestro del eclecticismo, pero claramente nadie estará interesado en discutir en la mecedora del rellano.

Más allá del rellano, no hay nada especial, la fachada es casi idílica, pero por dentro no hay sitio para el expresionismo, el mismo salón vacía el blanco que lo invade, cualquier insecto que entra se pierde por lo grande y vacío que es, pierde la referencia del espacio, se queda vagando por siempre hasta que muere. El silencio se habla para no sentirse solo, y cuando me habla a mí, lo ignoro. El arte ha pasado a saludarme, me pide que le deje pasar para darle color al interior, pero el miedo y el orgullo me intimidan para decir que no.


Alguien me habla, no sé si está dentro o fuera, pero me deja instrucciones escritas en las paredes, su letra es muy inusual, pero no sé porqué me escribe, sea lo que sea me acosa. Son sabias sus palabras, pero estoy casi seguro que me miente. Le he dejado escrito en las paredes peticiones para que me explique quien es. Pero sus contradicciones y sesgos impuestos, me hacen desconfiar. Deja huellas en la tierra, pero al seguirlas me llevan de nuevo a la casa, como si solo fuera de una pared a otra recorriendo absurdamente mucho camino.


El suelo se está desmoronando, se está desanimando porque nadie lo camina, las columnas se están doblando porque son víctimas de la soledad. ¿Para qué ser una casa si nadie la habita?, no tiene sentido existir sin ser, y no hay ser sin propósito. Una meta es lo que necesito, pero hay todo un holocausto afuera que no me deja preguntar para saber, debo conocer que quiero, porque solo conozco el vacío de las paredes que me atrapan.


Pero un día le dije al arte que pasara, y lo único que hizo fue dejar entrar una mariposa de un color muy raro, la mariposa como cualquier otro insecto se perdió en el vacío de la casa. Pero esta era muy especial, así que no la dejé a la deriva, y coloqué señas de salida, sin embargo ella no salía, pero no porque fuera acogedor el lugar, no sé porqué, se quedó, y empezó a pintar con sus alas las paredes blancas del lugar. Eran tan hermosas, que otras personas empezaron a venir, a pintar, a admirar, pero era la pintura, no la casa. Sin embargo, ya no quería esa casa, ahora solo quiero decirle a la mariposa que se vaya conmigo a otro lugar, a vivir la vida que no he vivido, pero ella vuela, ella es libre y hermosa, no quiero atraparla, la libertad de su vuelo desata lágrimas.


Algún día saldré a tener hambre, a conocer a la persona que escribe en mis paredes, a comprobar que no hay mariposas más hermosa que aquella de alas divinas. Saldré a sembrar tomates azules y a cosechar calabazas rojas. Nadaré cada río que me encuentre, correré con el viento y abrazaré panales de abejas. Conoceré mi sangre, el dolor en mis pies, la muerte como cadencia perfecta, lascivia de cizaña, mis labios secos, párpados triste, mi mal olor, golpes, timbres y sueños.


Toda esta fantasía está en mi cabeza, chapoteando entre palabras, adkinof desarrollado de máscaras teatrales. Susurrando pseudo-intelectualidades con un megáfono, saliendo por el telón antes de que llegue el público; es una taxonomía tediosa de palabras, un vómito de conocimiento que solo sirve para espantar. Estoy hostigado de tal espesura abrupta de ideas y pensamientos, no quiero pronunciar nada más, pero el barril está rebosando, y contenido adocenado ebulle todo el tiempo. Me resisto a creer que de un río puede brotar ácido.


Algún día cuando encuentre el sin sentido de la vida, me iré a contar una historia, a ser un ente más de un azar que quiero manipular para que el clima traiga un caramelo. Brisa, ten una idea, muere. Cambalache, libertad cliché combina bien con el óxido de las bisagras, compro limones para hacer limonada, hablo para escucharme. Soy acción que se convierte en estadísticas.


Relleno el colchón con excusas, y duermo sobre cadenas.

Me odiaré hasta que sea valiente.

Amaré hasta cuando no quiera hacerlo.

Mis acciones y palabras tendrán significado cuando deje de definirme.

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