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Monocromía

  • Foto del escritor: Ela
    Ela
  • 18 mar 2020
  • 13 Min. de lectura

Actualizado: 5 mar 2021

[E]

- ¡Qué imponentes se ven las nubes desde tus hombros!

- Desean pertenecerte. Todo lo desea, en realidad.


Aura no pudo sonrojarse, la concentración estaba en el cielo al que buscaba llegar, no imaginaba cómo sería volar, solo quería llegar allí de alguna forma diferente. Se sentía segura en los hombros de Lucas, porque lo único que la separa del cielo y la conecta con la tierra es su amado; suspendida en sus emociones. Y era suficiente inspiración para pensar en alternativas para llegar a las nubes, que, según él, le pertenecían.


- Podemos escapar por el río, nadar hasta perdernos, pero sin morir.


Aceptaron la idea y comenzaron a nadar, era un río junto a la cabaña en la que ahora vivían, parecía respetar su vida y no atentar contra ellos usando la impredecible corriente, no, era adecuado para la idea que tuvo Aura. Navegaron en sus cuerpos hasta que no respondieron y eligieron descansar, volver a la tierra y olvidar el río que les enseñó a navegar con la mente.


- ¿Con qué frecuencia escapas de tu intuición? Porque solo decidiste detenernos, cariño, ¿Qué voces abrumaron tu cabeza, que no continuamos navegando?

- Las voces son del hogar, de la vida que otorgo a nuestras pertenencias. Estamos solos, en este bosque, el único aparte de nosotros es nuestro amor, debo pensar en alguien más. No porque no seas suficiente, solo necesito imaginar qué dirían los otros de ti, de mí y de cómo elegimos pasar nuestros días. Quiero decir, navegamos, pero este río nos regresó junto a la cabaña, ¿ves? Solo navegamos en círculos, mi intuición es la voz de ese árbol, mira. Su voz señala dónde debo detenerme para no alejarme del hogar.

- ¿Por qué necesitas otros?

- Tú y yo, no solo yo, ni solo tú. Necesitamos de los otros para saber que al final solo somos nosotros, que el espacio se compone de voces y que amarnos es la intuición que lo define. Quiero decir que escuchar nuestras pertenencias hace que nos cuidemos el uno al otro, escuchar el camino que seguimos para no perdernos.


Lucas tomó a Aura de la mano y regresaron a la cabaña, probablemente navegarían de nuevo en el interior.


[S]

Ya adentro de su nuevo hogar, Lucas quiso alejar las preocupaciones de Aura. Girando su cabeza, su mirada lo guío a unos acetatos que habían traído consigo, dejó que su cuerpo decidiera a causa de la confusión en su mente.


- Por favor, deja que la música nos transporte una vez más y baila nuevamente conmigo y con Cerati.

- Lo siento amore mio, pero esta noche me siento perdida y voces me indican que deberíamos correr para regresar a dónde pertenecemos, a veces siento que es la hierba quien me habla creo que estoy enloqueciendo.

- ¿Recuerdas por qué llegamos acá? Tú eres mi hogar Aura, no deberias recurrir a ninguna semilla estimulante para amarme.

- Mi amor por ti no necesita un estimulante, necesito un estimulante para amarme a mí. Solo recuerdo que venir acá fue mi idea y no sé si debería dejar de pensar en estas, por favor, si me amas contenme.


Mientras Aura rompía en llanto, Lucas pretendía mostrarle un pasado y un futuro juntos.


- Nos conocimos por una canción y te dije, hablamos por una sinfonía y vinimos acá para hacer nuestra obra.

- Solo quiero unirme a la naturaleza y a ti, quiero dejar de observar y empezar a ser parte de ambos Lucas. Vinimos acá en medio de un remolino que nos daba paz, llegamos acá casi sin nada, pero con todo nuestro amor; acampamos en la naturaleza y cumplimos un sueño hippie, dime si te estoy arrastrando a mí o a mis deseos.

- Muchacha ojos de papel, es imposible no sentirme arrastrando a ti.


[E]

"Tú continúa cantando, que por eso sigo tu camino.

Comparte tu afinación, esa canción que describes en voz alta.

Hoy te encontré, la música nos unió y dio vida, por eso te digo que

quiero pertenecernos, hacer de nuestros labios un mar de recuerdos,

buscarnos entre la gente, porque estamos en soledad y solo nosotros la saciamos,

imaginarnos como colores y las combinaciones que nos quedarían, o los tonos que crearíamos,

tomar la forma de un ave y cantar para el otro en la mañana, disfrutar el amanecer, porque daría vida a un día lleno de nuestra esencia.

Te sigo, porque eres vida. Y, ¿qué es la vida, si no a tu lado?"


Aura corrió a buscar algo, como si el momento estuviera a punto de esfumarse y ese algo tendría que aparecer justo antes. Era el poema.


- ¿Y esto?

- Mis ojos de papel. Tal vez no como imaginabas esa expresión, pero aquí están. Así te observan, esas imágenes se transforman en palabras que plasmo en este papel. Ese fue nuestro encuentro, la razón por la cual estamos aquí, todo comenzó por tu voz, nunca la ocultes, por eso te amo. No es lo único que me llevó a enamorarme, pero fue el inicio. Lucas, ¿Lo entiendes?

- Entiendo que tomamos forma de aves. Estamos en un nido de melancolía, ocultos de los caprichos del exterior, con un bosque que ahora nos pertenece. ¿Tú lo entiendes? Somos todo lo que tiene, somos todo lo que necesitamos.

- ¿Somos melodía personificada? Me asusta, y lo sabes, no quiero perderte por el final de la canción.

- Bella, sin melodía no hay nosotros, y sin nosotros esta no continúa. Pero aquí estamos, no hay un final por ahora, no si continuamos con el destino de amarnos y estar juntos; por una canción.


Bailaron hasta que la noche ocultó sus pasos, sabían que debían descansar, pero no lo necesitaban.

Necesitaban continuar su danza, pero el poema ya no estaba en las manos de Lucas, se desvaneció, junto a su emoción. Allí eligieron dormir, pues fue razón suficiente, como si soltar una hoja de papel se llevara la pasión; cayeron rendidos ante la inevitable continuación del día.


[S]

Aura despierta y tiene que contener las ganas de abrazar a su amado, pues no lo encuentra y provoca que se siente abrumada por la soledad y por su propia presencia.

Al salir de la cabaña se percató de que Lucas estaba arreglando una carcasa de un automóvil, por lo tanto, se percató de que su temor era perder a Lucas o estar sola.


- Ahora podremos viajar y acampar sin límites amore mio.

- ¿Podría ser ahora mismo? Siento nuevamente unas ganas locas por correr a tu lado.

- Aura sabes que nuestra pareja de amigos nos dio todo para vivir, con la condición de cuidar la cabaña.

- Acá lo tenemos todo, nos tenemos ¿Que buscaríamos? Solo jugariamos a buscar algo que no se debe encontrar, yo me encontré, cuando te encontré.

- Solo procuro que la rutina no nos rompa de una vil manera, como a las ramas secas en el otoño pero quedar sin la oportunidad de que nuestro amor florezca.

- ¿La rutina podría aniquilar tu amor por mi? ¿No te hace sentir más segura? ¿Despertar cada mañana juntos es una rutina y te abruma?

- No me mal interpretes, probablemente la rutina nos haga escapar el uno del otro, incluso, los sentimientos que tienes al escucharme o verme podrían ser una rutina. Mis ojos, mi voz, mis caricias y nuestra música, podrían pasar a ser un recuerdo de un amor fugas.

- No queremos un "modern love", terminar perdidos y separados como el Major Tom. No llamemos a nuestros peores miedos, podremos ser heroes por un día.


[E]

- Simplemente aceptamos nuestro temor a la rutina.


Aura provocó el final de la conversación, sus palabras, aunque cargadas de inocencia, jugaron a ser asesinas de momentos para platicar del amor. Ahora solo debe retirarse, permitir que Lucas continúe reparando el auto, y juzgar en silencio, siguiendo el camino hacia la cabaña.

Su maleta, junto a la puerta principal y recostada en la lámpara, tenía un lugar especial para un pasatiempo; tres pinceles, un lienzo y una paleta de acuarelas.

Aura caminó junto a la ventana, esta vez elegiría pintar como si fuera un juego, no quería dedicarse a ese pasatiempo con seriedad, como suele hacerlo. Simplemente buscaba personificar su mirada, ¿Cómo sería algo así?

Pincel más delgado, color naranja y dos gotas de agua.

Era una silueta, tal vez la propia, pues era delgada, no muy alargada y recostada en el umbral. Tal como Lucas la imagina cuando piensa en ella.

Pero no se trataba de ilustrar a Aura, sino su mirada. Aunque parece inevitable que esa sea la única imagen que se encuentra en su mente.


"¿Por qué? ¿Acaso lo que veo, es justo lo que debo ver? Parece un control sutil en mi destino, que todo lo que mi mirada encuentra soy yo, como si todo lo demás fuera parte de algo predeterminado. Tal vez no esté viviendo, pero alguien más sí, a través de mí."


Cuando Aura pensó la última palabra, había terminado la pintura. Sí, resultó ser su silueta. Ahora con cadenas en sus brazos, una venda en sus ojos y sus pies con dos antenas.

Por un momento sintió que esa imagen, clásica de ella misma, estaba siendo controlada por algo más, que vivir en la cabaña no era amor, sino rutina.


- Cariño, nuestros anhelos de conducir por nuestro bosque ya pueden satisfacerse.


Lucas usó la voz que dice, implícitamente, que recuerda la discusión, pero ama más a Aura y dará el primer paso.


- Perfecto, gracias.


Algo tosco, pero no por resentimiento, solo estaba nerviosa. No quería que Lucas conociera sus dudas, pensaría que quiere algo más. Y no es así.

En el pasado había cuestionado en lo que se había convertido; buscando llegar a la raíz de su ser. Este sería un momento de debilidad, nada más.

Ocultó su pintura, cuando Lucas se dio la vuelta para ir a cambiarse, donde solía guardar las demás.

Era la tercera pintura de ella con cadenas, al parecer, el sentimiento era común.

Aura no se alarmó, y persiguió a Lucas, para estar segura de porqué eligió amarlo.


[S]

Lucas sintió que el bosque reclamaba la tranquilidad que se había visto interrumpida por el motor del auto, sin embargo su deseo por ver a Aura feliz era mayor, ella tenía la capacidad de darle coraje a su vida.

Aura por su parte hacia un análisis de como sus vidas habían cambiado, sus sueños se estaban cumpliendo, pero se sentía más intranquila que antes, el hecho de que Lucas estubiera a su lado le daba lucidez a su mente y a su vida, al terminar este análisis sintió culpabilidad por ser tan dura con Lucas, realmente lo amaba y no sabía cómo mostrarlo; tal vez el problema era ella que no sabía amar, así que decidió romper el silencio de una batalla de orgullo.


- ¿Has vuelto a saber algo sobre Emma y Federico?

- No, nos dejaron el saldo para subsistir y parece como si hubieran desaparecido. ¿Quieres acampar acá? Parece un buen lugar.

- Amore mio, cualquier lugar es hogar a tu lado.


Decidieron pasar la noche ahí, mientras ellos, con los mismo ojos enamorados de su primer amor se contemplaban el uno al otro.


[E]

Acampar era toda una experiencia, y resultaba irónico, pues vivían En un bosque que era toda su realidad.

Pero Lucas sentía un gran aprecio por esto, aunque se debía en gran parte a poder compartirlo con Aura, pues cumplían su sueño, pero él sabía que ella estaba intranquila, que su interior buscaba arrasar con furia. Lucas temía que su amor por él se hubiera esfumado, que Aura anhelaba su libertad, pero no obedecía esa idea.

Creía conocerla lo suficiente como para identificar su amor, y parecía honesto, parecía florecer con el paso del tiempo. Él sentía que eran reales. Pedirle que acamparan juntos demostraba que se amaban lo suficiente, y se sentían como el hogar del otro, que podían olvidar todo lo demás menos su compañía.

Aura se veía tranquila, y eso era todo para Lucas.


- Buen día, ¿cómo estuvo tu noche?


Aura saludaba con dulzura.


- Siempre es hermosa cuando estamos aquí.

- Qué afortunados somos entonces, probablemente una pareja feliz en un millón de pretenciosas.


Lucas inmediatamente reconoció la fuerza de esas palabras. ¿Y si pudiera analizarse esa felicidad y ser compartida? Por supuesto que elegiría hacerlo, aunque conocía perfectamente la pureza de su amor, y que no buscaba convertirlo en un manzano, donde otras parejas puedan tomarlo y recibir una guía por el precio de una mordida.

Pero sí quería que estas parejas tuvieran un poder de tranquilidad, esa que solo él puede entender en Aura.

Y entonces pensó en Luisa, quien amaba a un alguien misterioso, ellos merecían esa tranquilidad que Lucas experimentaba junto a su amada.


- ¿Quieres que juguemos a Emma y Federico?

- Lo haremos, cariño, pero disfruta el tiempo antes de asumir un rol, disfruta los meses donde aún dependemos de nosotros.


Qué facilidad tenía Aura para comprender a Lucas.


[S]

Un colibrí carga una esfera de metal, Aura se pregunta la posibilidad de que esta le permita seguir volando. El colibrí ignora la presencia de Aura, en cambio, Aura se siente hipnotizada, siente que cada vez este la llama y la atrae.

Su belleza es indescriptible, sus alas frágiles pero rápidas, su imponente ternura causa en ella el deseo infantil de ser un colibrí.

De repente se encuentran en una cápsula de vidrio, el colibrí se golpea intentando salir y sorprendentemente Aura siente el dolor de los golpes; ella es el colibrí, intenta calmarse y terminar las últimas pinceladas de su pintura.

Nuevamente lo que debía ser bello y sublime termina siendo algo turbio e imposible de mostrarle a Lucas.

Procede y apaga el toca discos, interrumpiendo "Deja Vu" de Gustavo Cerati, ya es conciente de que siempre sucumbe al arte, ella solo es un instrumento y no puede escapar de su condición.

El hecho de que haya un patrón oscuro en sus pinturas le surge la necesidad de averiguar el porque, sin embargo, no puede decirle a Lucas y sin el siente que no podría descubrirlo, o es el miedo a no hacerlo participe de su vida y lo que la aqueja.


[E]

¿Por qué creer que el miedo es un capricho?

Las interminables noches, el anhelo de verse juntos y esa búsqueda sin resentimiento de amor.


- Vamos a conducir.


Como un respiro de la soledad mental, Aura lo sabe. Pasará.


- Lucas, la tierra de los tomates se convierte en una pequeñez, necesitamos más espacio.

- Tomemos otra ruta entonces, a ver si encontramos un espacio.

- El huerto no se toma a la ligera, cariño.


No conocían todo el bosque, este aún parecía intrigante, pero no había temor. Era una extensión de ellos al final, por lo que indagar con certeza era agradable.


- Esta es la verdadera imagen de la bendición. Mira, qué espacio.

- Creo que la paz crece en esta tierra, aquí los tomates viven.


Vida.

Como si pudieran definirla, o encontrarla en ese lugar.


"Pasará".

Cuando algo se observa lo suficiente aparecen los detalles, igual que cuando se vive lo estimado aparece la muerte. Ese lugar era todo eso. Estaba pasando.

Aura en su búsqueda de semillas encontró un cadáver, en esa tierra próspera se encontraban los muertos, que solo servían de alimento para las hormigas.


- Cariño. Mira sus rostros.


[S]

- ¿Los rostros de una naturaleza muerta?

- No Lucas, sentí habernos visto ahí.

- Bueno, no te preocupes, aseguremos que no son Emma y Federico, si quieres lo hago yo, no te sientas obligada.

- Aquí me quedo.


Aura sentía que su corazón quería salir de su pecho, su sangre pasaba por procesos en los que se estancaba y en otros pasaba por su cuerpo con velocidad, cada movimiento, cada instante, cada pregunta en su cabeza y cada respuesta autogenerada a estás preguntas, producían en ella hambre por la huída.


- Si, somos nosotros.

- ¿Cómo estás tan segura de eso muchacha ojos de papel? Es prácticamente imposible.

- Mi corazón me dicta que así es, además, mira la pintura del suelo, es mía.

- Pudo haber llegando porque alguien la puso acá, lo siento amore, pero esto me parece que tiene tonos absurdos.

- Lo que es absurdo es que decidas no creerme, quién más pudo haber sido si solo estamos los dos acá.

- ¿Vamos a regresar a la cabaña para mirar el estado de tus pinturas o como siempre me dirás qué no es necesario?


El silencio de Aura atemorizó a Lucas.


De camino a la cabaña, el cielo rojo del sol ocultándose les estaba dando una señal, una premonición, Aura era sensible a ellas, en cambio Lucas actuaba por los hechos.


- Acá está la pintura y en perfectas condiciones

- Lo se Lucas, lo sé, pero esto ¿Lo puedes explicar? O no me vas a creer porque no puedes explicarlo.

Ahora las palabras se habían tornado en un arma para herir.

- Está bien, te creo, somos nosotros ¿Qué nos espera?

- No sé.


La respuesta corta de Aura se produjo a causa de los largos pensamientos de ella.

Siempre supo que algo no estaba bien y aún así decidió callar las cosas, se sentía una persona egoísta, no había pensado en Lucas y la espera era una tortura por la incertidumbre.


[E]

Pero era absurdo cuestionar su proceder en este punto. Todo estaba mal, su arrepentimiento no era de utilidad, pues no cambiaba la situación ni otorgaba perdón.

"¿Qué nos espera?" La importancia de estas palabras retumbaba en su mente, caminaba por sus entrañas y luchaba por salir. Lucas tomó la decisión.


- Vamos, Aura.


Una ligera frialdad al cambiar 'cariño' por su nombre, ambos estaban experimentando la más verídica tensión, no podría ser para menos.


- ¿Huir? ¿Estás seguro?


Aura dudó, pero sabía que igual lo seguiría. Ambos regresaron al auto y condujeron un largo tiempo.

Para regresar al mismo punto.


- ¿Qué es esto? Estamos de nuevo frente a estos rostros, mira, no logramos renacer.

- Tomaremos la decisión.

- No estás diciendo que...

- Sí, Lucas, sí. Moriremos si no lo hacemos.

- Creí que lo conseguiríamos.


Su voz se quebró.


Aura intentó mantener la calma, pero resultaba inútil, también se había quebrado. Tenían que aceptarlo, dejarse de pantomimas y recuperar la voz.

La llegada a ese lugar, lleno de armonías, trajo consigo cadenas. Los había condenado a un único destino. Debían continuar el mismo ciclo con alguien más, no podían huir y abandonar el bosque. Alguien tendría que tomar su lugar. Aquellos cadáveres que se apropiaron de sus rostros eran la prueba necesaria para saber que la libertad era rendición a la vida, terminarían como simple carne en el jardín si no actuaban.

Sí, el amor los condujo hasta allí, pero también los condenó. Su futuro dependía de una sola decisión; forzar otro sueño de pareja.

Así como Emma y Federico les permitieron soñar, ellos tendrían que hacerlo por alguien más. Solo que con la certeza de que no era un sueño, sino un proceso obligatorio. Ahora se trataba de eso; de una existencia obligatoria a la que le urge amar.


- Espera, conozco a alguien.


[S]

- Pero Lucas, parte de mi no quiere dejar esto que hemos vivido ¿Qué pasará cuando esto termine? ¿Nuestro amor es un augurio de una condena?

- Confía en mí, puedo errar, sin embargo tus ojos no mienten, es cuestión de vida, una necesidad para medir el azar de nuestra suerte.

- Pero no sería justo condenar a alguien como un chivo expiatorio a nuestra sentencia.

- Lo que dices ¿es verdad? o un egoísmo disfrazado de no poder, querer soñar algo más de la vida que teníamos acá.

- Hagamos lo que consideres necesario.


Aura escuchaba por teléfono los deseos y sueños, probablemente inocentes de la pareja que había contactado Lucas. Se veía reflejados en ellos, mas no había algo adicional por hacer.

Cuando la pareja llego, Aura no podía mirarlos a los ojos, sentía culpabilidad, dolor y una carencia de aprecio por ellos, todo su dolor estaba siendo causado por la necesidad de tener una vida idílica.

Después de un rato se encontraban nuevamente escapando mientras sonaba "Vivo" de Gustavo Cerati, al parecer él hacia parte de su travesía, pero esta vez era diferente, las circunstancias, las motivaciones, los pensamientos y los planes para el futuro.


"Mientras Lucas conduce no me siento, solo siento una bocanada; de aire o tristeza, no lo se. Mis ojos están fijamente en la ventana , intentando visualizar en el paisaje en medio de las lagrimas. Nunca me ha importado que Lucas o la gene me vea llorar, sin embargo no quiero que lo note, no quiero que sea perceptible que mi alma se encuentra perdida"


- Muchacha ojos de papel, tranquilízate, estaremos bien; probablemente vagaremos, somos seres en constante movimiento, pero no esta mal.

- Me siento perdida, todo nos fue sacudido, todo fue un engaño y ahora engañamos.

- ¿Crees que todo se ha consumado? Y resalto la palabra todo... Nosotros, el bosque, nuestros sueños y recuerdos.

- Todo es un ciclo enfermizo y placentero a la vez, nuevamente, lo que creamos será un engaño. ¿Tuvo algún sentido escapar para volver?

- Perdonar es divino y nuestras almas se están reconciliando, es lo único que entiendo en este momento, bríndate tiempo para procesar todo. Tal vez puedas olvidar

- Mi afferro a te amore.

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